La Escuela N°72 “Japón” retomó las clases presenciales el 29 de junio. A partir de allí generaron varias actividades para pensar la vuelta a las aulas, entre ellas el “Tendedero de ideas”, una pared con propuestas colgantes “para ver qué escuela quieren los niños y niñas, y a la vez para que los docentes podamos rever nuestra intervención y hacia qué escuela vamos”, resumió la maestra directora.

La Escuela N°72 “Japón” está inmersa en el barrio Buceo, es una escuela urbana que funciona en doble turno -en la mañana y en la tarde-, tiene una matrícula de 336 alumnos y la población es de la zona. El colectivo docente está conformado en su mayoría por maestros efectivos, también por profesores de educación física y de inglés. “Tenemos maestros de muchos años en la escuela, muy comprometidos con su ser profesional y con la comunidad”, resume María José Pisani. Este es su primer año como maestra directora de la escuela.

“Comenzamos el año con mucho deseo de hacer, igual que la comunidad. Pero cuando nos sucede esto que nos paraliza (la pandemia), el desafío institucional fue pensar cómo seguir en contacto con todas las familias si la puerta de la escuela estaba cerrada (no tienen comedor). Y ahí se empezaron a crear mecanismos y estrategias para llegar a ellos”, relató la directora sobre el desafío que implicó el haber suspendido los cursos con apenas un par de semanas de clases.

Desde lo socio comunitario, Pisani cuenta que realmente lograron formar un equipo con la maestra secretaria y el resto del colectivo docente para buscar las mejores estrategias y “mantener los canales abiertos” con la comunidad educativa. La primera de ellas fue estar en permanente contacto con la comisión fomento de la escuela, que por suerte ya se había formado: “había en la comunidad un deseo de acercarse a la escuela y de trabajar juntos”. Además, en “ésto de ver cómo hacemos para llegar a todos”, una mamá o un papá de cada clase formaron parte un grupo de Whatsapp con el equipo director y de esa forma ampliaron las redes. Otra de las estrategias de comunicación fue diseñar una página web de la escuela y un mail destinado específicamente a que las familias pudieran conectarse con la dirección.

Por otro lado, los docentes de la escuela Japón se organizaron en un “grupo extraoficial” integrado por maestros y profesores con el fin de identificar a aquellas familias que “estaban necesitando una mano desde lo económico”; “entonces empezamos a recolectar alimentos y a armar canastas”. “Eso fortaleció mucho a la comunidad, la información fue manejada con mucha delicadeza y los docentes que queríamos estuvimos participando desde ese lugar”, resumió la directora. En coordinación con el Comunal CH lograron llegar a las 28 familias, “que fueron las que necesitaron caminar junto a nosotros durante ese tiempo”.

Desde lo pedagógico

Desde el punto de vista de la enseñanza, “lo primero fue la confianza en los maestros y desde ahí arrancamos”, resume la maestra directora. Al principio la meta fue el estar conectados entre todos, todos los días. Después empezaron con las coordinaciones a nivel institucional, lo que a su vez permitió que por primera vez los dos turnos (mañana y tarde) trabajaran juntos en equipo: “las videoconferencias nos ayudaron a ordenar la escuela. Armamos grupos entre 4 o 5 niños para poder llegar a ellos”, resume Pisani. A partir de ese momento empezaron a crear los lineamientos institucionales para organizar ese trabajo a distancia, además de las tareas en las plataformas CREA, PAM o MATIFIC que siempre estuvieron presentes.

Luego comenzaron a definir las propuestas de enseñanza: “en la escuela teníamos un proyecto institucional que se llama ‘Encontrándonos a través de la alegría’, pero luego del 13 de marzo la alegría se perdió un poco con esto de la pandemia...”, recuerda Pisani. Entonces decidieron continuar de todas formas con el proyecto que estaban construyendo, retomarlo y enviar todas las semanas actividades relacionadas a esa temática: “la misma propuesta fue enviada a las casas con distinta profundidad, y ahí fuimos cambiando el proyecto para buscar noticias positivas. Hicimos un equipo para enseñar a leer o escribir desde la virtualidad, y luego el desafío fue ver las señales de si estaban aprendiendo o no”.

La Escuela N°72 “Japón” retomó las clases presenciales el pasado 29 de junio y desde esa fecha están analizando los resultados. “Lo que estamos sintiendo es una confianza desde las familias. Los niños concurren a la escuela con muchas ganas, en las clases faltan apenas un niño o dos, que de todas formas se comunican con la escuela”. Junto a la comisión formento, todos los docentes estuvieron presentes durante las semanas previas para planificar el retorno a clases y cumplir con los protocolos de higiene. En ese sentido, se generaron dos actividades para el retorno a la presencialidad. La primera de ellas fue el “Tendedero de ideas”, una pared con propuestas colgantes “para ver qué escuela quieren los niños y niñas, y a la vez para que nosotros podamos rever nuestra intervención y hacia qué escuela vamos”, explicó la directora. La segunda consistió en armar un puzzle, en el que cada clase tenía una pieza y una palabra relacionada con el proyecto institucional.

“Una de las cosas que decidimos de arranque pensando en la presencialidad es que los niños tienen que tener recreo. Y ahí trabajamos juntos maestros y comunidad en un proyecto de juegos teniendo en cuenta el protocolo. Estamos sintiendo mucho apoyo y mucho desafío en ésto de enseñar”, relató Pisani. “Los maestros somos todos distintos; algunos ya venían con una propuesta constructiva, de investigación y ya manejaban el recurso Ceibal como parte de la enseñanza. Y para los otros maestros fue un descubrimiento. En eso estamos, parados en construir una propuesta de escuela”, agregó.

Este escenario mixto entre la presencialidad y la virtualidad ha mostrado realidades que ya venían desde antes, explica la directora: “la virtualidad no hizo más que poner encima de la mesa lo que ya sucedía en la presencialidad. ¿Es una escuela para los niños de hoy?, ¿están aprendiendo realmente?, ¿qué aprendizajes?, ¿qué enseñanzas?, ¿desde dónde?... Ese tipo de cosas son las que tenemos que pensar y las que nos desafían al día de hoy. La educación tiene el momento para hacer el cambio”, concluyó la directora.