El desafío de mantener el vínculo y la educación a distancia se redobla cuando se trata de niños del nivel inicial. Las maestras y profesores del Jardín N°315 del barrio Colón llevan adelante una propuesta pedagógica y recreativa, que apuesta a las redes sociales como una herramienta de comunicación eficaz para llegar sobre todo a las familias más vulnerables.

Desde el primer dia sin clases los docentes del Jardín N°315 Colón comenzaron a comunicarse con sus alumnos a través de la plataforma CREA o los grupos de Whatsapp. “El desafío en el primer mes implicó no perder el contacto con los niños y nuestra mayor preocupación fue saber cómo estaban. Quisimos transmitirles el mensaje ‘estamos acá’”, resumió Valeria Marín, maestra directora del Jardín N°315.

Durante varias semanas, los docentes se dedicaron a hacer un diagnóstico sobre las “debilidades aparentes” en cada familia y a relevar aspectos importantes como el acceso a internet o la disponibilidad de equipos para conectarse desde el hogar, también si las familias sabían conectarse a las plataformas o no. Allí encontraron que algunos padres tenían dificultades (o temores) a la hora de sumarse a las plataformas educativas, y en esos casos era más eficaz el contacto a través de la redes sociales como Facebook e Instagram, por lo que crearon nuevos perfiles en esas redes.

En pleno barrio Colón, el N°315 es un Jardín APRENDER que trabaja con una población de un contexto socioeconómico vulnerable (quintil 1). La matrícula de este jardín está compuesta por 350 niños y niñas (de 3 a 5 años), además de los 15 docentes de la mañana y tarde, y los 8 auxiliares no docentes.

Un mural enorme lleno de mariposas le da identidad al jardín. “Hicimos un video a partir del mural, luego nos llegaron versiones preciosas de los niños bailando, ese fue un buen vínculo”, usa Valeria como ejemplo y agrega: “hicimos actividades que comprenden desde lo cognitivo hasta el movimiento. Los profesores de educación física les mandan actividades que se puedan hacer en espacios grandes o chicos, adaptándolas a todos los casos”. Los martes los docentes envían actividades más vinculadas a lo curricular y los viernes otras con un perfil más recreativo y vincular, explicó la docente. “Trabajamos mucho con la observación, les enviamos figuras para que puedan comparar imágenes. También les pedimos que hicieran un cuadro con elementos de la naturaleza como hojas y demás, y en eso se enganchó a trabajar toda la familia”, resumió Marín.

“El padre es el socio que necesitamos de forma permanente”, explica la directora. Muchas de las actividades las hacen junto a los padres o los hermanos: “enviamos actividades que se puedan hacer entre todos, pero sin sobrecargar a las familias en este momento tan difícil”, sobre todo teniendo en cuenta que muchos de ellos están pasando por seguros de paro y otras dificultades económicas.

Pensando en volver

“Abrimos el Facebook y el Instagram para llegar a aquellos niños que no se han conectado nunca a las plataformas. Allí pusimos desafíos creativos, como fotos de cuando nosotros éramos niños, también hicimos un cuento por el día del libro, todo para acercarnos”, cuenta la directora. Siempre “pensando en mantener el vínculo y en el volver: hay que pensar en los niños que fueron apenas 15 días al Jardín y no nos conocen, y si encima no nos ven, cuando vuelvan va a ser como iniciar un proceso desde cero... En cambio, leerles un cuento es una forma de que nuestras caras les sean familiares, una forma de estar desde la pantalla”. Como respuesta, “hemos tenidos una devolución preciosa, entre ellas tenemos cinco niños autistas que en sus casas pueden concentrarse más que en el aula”.

El proyecto de centro del Jardín N°315 aborda el tema “Construcción de la ciudadanía” e incluye distintas áreas de trabajo según cada nivel: los niños de 3 años trabajan el tema “Identidad”, los de 4 años “Nombre propio y roles familiares” y los de nivel 5 “Convivencia”. Y obviamente este año han tenido que vincular todos los temas al contexto de la pandemia sanitaria mundial.

“La tecnología es una gran herramienta para trabajar, pero necesitamos la presencia: el corazón de Inicial es estar y compartir con los otros, nos estaría faltando esa pata importantísima”, opina la directora. Sin embargo hay que adaptarse: “Nuevos tiempos, nuevas formas de encontrarnos”, resumen en sus redes sociales.