Los cursos a distancia llegaron para cambiar el formato de la educación. Se han cerrado muchas puertas pero se han abierto otras, relatan las docentes de la escuela N°167 (Canelones Costa). Una de las maestras nos cuenta cómo es trabajar a distancia, las estrategias que han encontrado para organizar semanalmente el aula virtual y lo más importante: conservar el vínculo con el niño y con las familias.

“Yo creo que lo que cambiamos fue el paradigma del formato de la educación: la educación tiene algo que es bellísimo y es el vínculo que se establece con el niño y con las familias. Ese intercambio fue lo que tuvimos que modificar”, explica Luisina Marín, maestra de sexto año de la Escuela N°167 (Canelones Costa) luego de cuatro semanas de clases suspendidas ante la emergencia sanitaria.

De entrada “tratamos de llegar a los niños a través de las plataformas”, sostuvo la docente y agrega que las maestras que no habían incursionado en la materia tuvieron que aprender y las que sí conocían, profundizar sus conocimientos y compartirlos.

Más allá de hacerles llegar los contenidos a los escolares “de una forma escalonada, sistemática y secuenciada”, dice la maestra citando al filósofo Carlos Vaz Ferreira, “tenemos que lograr que lleguen con el vínculo más cercano posible al que ellos necesitan para poder aprender, es decir, con un vínculo humano. El mayor desafío fue cómo hacer para no romper ese lazo social que tiene la escuela con los niños”.

Luisina explica que apenas se suspendieron las clases comenzaron con las videoconferencias a través de la aplicación Zoom para contactarse entre las docentes, donde “compartimos conocimientos, aprendimos y nos vimos: eso es bastante importante también para nosotros que trabajamos en esto tan humano”. Y lo mismo con los niños, “planteamos las videoconferencias desde el principio: muchos sabían usarlas y otros no, hicimos tutoriales de cómo acceder a Zoom, también fue todo un desafío, pero se logró. Para los niños fue muy importante poder vernos, tener ese intercambio, ese ida y vuelta instantáneo y recíproco”.

Un aspecto importante, señala la docente, son las posibilidades que permiten las nuevas tecnologías para lograr que el niño y las familias no sientan tanto la distancia: “el intercambio permanente, el devolverle las tareas, entregar medallas a las participaciones, el estar presente, los grupos de WhatsApp, estar como maestra full time… ha cambiado bastante el formato la verdad. Ha cerrado muchas puertas y ha abierto otras”.

“Pero si hay un protagonista acá es la familia, porque de verdad que sin el apoyo y la guía que han tenido de los adultos hubiera sido imposible”, resume Luisina y agrega que por más grande que sea el niño, siempre necesita ese vínculo con un adulto responsable: “la verdad que el rol que están teniendo las familias en este contexto es digno de reconocer”.

Si bien al principio fue un “vemos que hacemos” - “cuando se suspendieron las clases en marzo, de forma automática los maestros que trabajábamos en las plataformas sabíamos que era el formato que íbamos a utilizar, y ya desde ese primer día teníamos tareas para hacer. Lo primero fue intuitivo”-, luego vino una coordinación más pensada: “cuando ya sabíamos que esto se iba a extender, empezamos a planificar de forma semanal y nos empezamos a compartir ideas para este siguiente paso de ordenar el aula virtual”, entre ellas armar diferentes carpetas según el área de conocimiento.

“Lo que está en este formato y aparece siempre en el día es la libertad de catedra, y cada docente planifica de acuerdo a lo que se propone”, sostiene la maestra. En ese sentido todos los docentes de la escuela N°167 elaboran una agenda semanal para poder organizar a la familia y organizar al niño, anticipándoles las consignas y actividades.

“Se extraña el beso, el saludo, y se extraña sobre todo la inmediatez de los aprendizajes y las enseñanzas”, resume Luisina pero se muestra contenta con los resultados.



Entornos virtuales 

“Cómo encarar la educación a distancia es lo que nos preocupa y nos ocupa a todos en este momento”, agregó por su parte Laura Gaínza, directora de la escuela 167. Desde la escuela (habilitada de práctica) han trabajado con la inspección, las maestras y las familias sobre “cómo hacer llegar estos aprendizajes o estos entornos virtuales a las familias de los niños”.

“Trabajar entre todos, reconstruir esto de la educación a distancia, apoyarnos colectivamente para poder trabajar en ello”, ese es el camino, sostiene Gaínza quien agrega que se han ocupado de los problemas de conectividad para que todos los escolares puedan conectarse y acceder a las distintas plataformas virtuales. 

“Familia y escuela tienen que trabajar mancomunadamente: nosotros apoyándonos en la familia, y la familia colaborando en la educación a distancia”, resume la directora y opina que “los entornos virtuales también los usamos entre los propios docentes, tratando de trabajar colaborativamente y enriquecernos; para muchos fue una experiencia nueva y para otros se ha potenciado. Ésto nos enriquece a todos”. 

Por su parte, Elsa Irigoyen, inspectora departamental de Canelones Este (Jurisdicción de la costa) agregó que intentan trabajar de la mejor manera posible en esta situación de emergencia, atendiendo todos los aspectos: “por un lado los comedores de emergencia -se están entregando casi 3000 bandejas solo en esta jurisdicción-, y por otro lado está lo pedagógico”.  

“Vemos realidades muy distintas en cuanto a los aspectos pedagógicos; escuelas con mejor conectividad que otras, donde trabajan en la plataforma CREA utilizando los recursos pedagógicos con fluidez. Otros trabajando por mensajes de Whatsapp,  donde los maestros les hacen llegar tareas a sus alumnos”, resume la inspectora. Algunas propuestas “excelentes” incluyen a maestros que se graban leyendo algún cuento o cocinando, y partir de ahí haciendo alguna propuesta de actividad a los niños. Luego vienen las devoluciones en familia: “es muy gratificante ver tanto la tarea de los maestros como la tarea de los niños con sus familias”. 

Desde la inspección se está orientando a las direcciones y los docentes a planificar lo que a cada maestro le quede más cómodo, resume Irigoyen,  tratando de no recargar ni al maestro ni a la familia. Sin embargo recomiendan que la planificación sea semanal y atendiendo a todas las áreas del conocimiento, de acuerdo a cada grado.

“Primero fue mantener el vínculo, luego fue buscar propuestas donde el niño pudiera trabajar en familia. Ahora vamos a más: trabajar en propuestas que sean cada vez más de enseñanza y que produzcan aprendizajes significativos”, concluyó la inspectora.