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El concurso “Rico y Casero” invita a estudiantes, docentes, cocineros de los centros educativos y jubilados del Plan Ibirapitá a presentar sus mejores recetas. El objetivo es promocionar al mismo tiempo la alimentación saludable, la comida casera, las tradiciones culinarias y la escritura.

“Rico y casero” es un concurso para la presentación de recetas saludables y tradicionales. Su finalidad es promover las buenas prácticas de alimentación de nuestra cocina y al mismo tiempo rescatar la identidad cultural a través de la memoria sobre la alimentación en la familia y en la comunidad.

Está dirigido a los estudiantes de educación formal pública y privada, centros de educación no formal (como CECAP y PAS), instituciones asociadas a la Unesco, adultos responsables de la elaboración de alimentos en los centros educativos y a los jubilados del Plan Ibirapitá.

El certamen surgió desde el Área de Educación Ambiental (AEA), el Plan Nacional de Lectura (PNL) de la Dirección de Educación, la Comisión Nacional de Uruguay para la UNESCO (COMINAL) del Ministerio de Educación y Cultura (MEC), el Área Programática de Nutrición del Ministerio de Salud (MS) y el Plan Ibirapitá del Plan Ceibal.

Surgió además en colaboración con la Comisión interinstitucional de seguimiento de la ley 19.140 sobre la alimentación saludable en los centros educativos (en la que participan el MS, MEC, ANEP, Secretaría Nacional del Deporte), Plantar es Cultura de la Dirección de Educación del MEC, el Programa Cocina Uruguay de la Intendencia de Montevideo y el Instituto Nacional de Alimentación (INDA). El concurso cuenta con el apoyo de Mercado Modelo.

La memoria culinaria

“Esta propuesta tiene dos grandes propósitos”, explicó Graciela Moizo, directora del Programa de Alimentación Escolar (PAE) del CEIP, que participa en la organización del concurso. Por un lado “promociona la alimentación saludable y estimula la comida casera en oposición a la ultraprocesada. También rescata la cultura de los tiempos dedicados a la cocina y a cultivar los alimentos que consumimos”.

Por el otro lado, las personas que participen del concurso tienen que presentar sus recetas por escrito, “lo que también promueve la escritura y la lectura”: “le da posibilidades al docente que participa de incluir las recetas al programa escolar y trabajar con los niños desde la matemática y la salud”, sostuvo la responsable del PAE .

Además, que se incluya a los abuelos del Plan Ibirapitá colabora con el fin de no perder la tradición y la memoria culinaria, concluyó Moizo.

El concurso cierra el 31 de julio de 2019 a las 15 horas y las recetas ganadoras formarán parte de un libro que se presentará el 16 de octubre, Día Mundial de la Alimentación.