El próximo viernes 29 de junio, el Consejo de Educación Inicial y Primaria se traslada al departamento de Soriano, más precisamente a la localidad de Palmar, donde inaugurará las obras de refacción llevadas adelante por la compañía UTE en la Escuela N° 117, a la que asisten diariamente cerca de 50 alumnos y que está celebrando los 40 años de su apertura.

PRENSA PRIMARIA

El pequeño pueblo de Palmar, departamento de Soriano, surgió hacia fines de la década de 1970 de la mano de la construcción de la Represa Hidroeléctrica Constitución, que para ser más precisos se levantó entre 1977 y 1982. Desde ese entonces a la fecha, Palmar se ha convertido en un lugar que ofrece muchas posibilidades de crecimiento, sustentadas en su historia, en la que un mojón fundamental fue la creación, hace 40 años, de la Escuela N° 117, que el próximo viernes 29 de junio celebra este aniversario con mucho entusiasmo y alegría.

En este marco, y para apostar a que ese crecimiento siga generando más y mejores oportunidades para todos, el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) acompañará dicha fiesta, en la que habrá una instancia especial de agradecimiento a la Administración Nacional de Usinas y Transmisiones Eléctricas (UTE), ya que la escuela se encuentra ubicada en un padrón que es propiedad de la compañía, pero fundamentalmente, porque junto con el aniversario por los 40 años de la Escuela N° 117, el viernes 29 de junio se inauguran las distintas obras de refacción que vienen haciéndose en el centro educativo desde comienzos del ciclo lectivo.

Estos arreglos edilicios en los salones, la sala de vídeo, la cocina y la dirección, entre otros sectores de la escuela, más las refacciones vinculadas a pintura, electricidad y aberturas, fueron asumidos por el Directorio de UTE, que destinó un monto estimado de $ 2.500.000 para dejar como nueva a la escuela de Palmar, a la que asisten a diario 49 alumnos desde Nivel Inicial de 3 años a 6° año.

En suma, tanto la inauguración de obras nuevas como la de espacios remodelados y mejorados es siempre para el CEIP un motivo celebratorio, ya que con espacios más amplios y más atractivos para estar todos los días, tanto grandes como chicos, ganan en calidad educativa, permitiendo enriquecer por un lado la enseñanza y así, por otro, los aprendizajes.