Mediante una sostenida intervención de diversos dispositivos y programas, y a través de la colaboración permanente de los maestros, el Consejo de Educación Inicial y Primaria volvió a alcanzar un mínimo histórico en su índice de repetición en todo el país, llegando en 2017 al 4,48%. Esta cifra demuestra que, desde hace más de 15 años, el índice de repetición ha mejorado sistemáticamente, reduciéndose a más de la mitad en sus indicadores, dado que en 2002, por ejemplo, la cifra de repetidores escolares trepaba al 10,3 %.

PRENSA PRIMARIA

Lograr otra vez un mínimo histórico en el índice de repetición es un gran avance que da el país, ya que no se trata sólo de un logro en el que interviene el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), sino todos y cada uno de los actores vinculados a la educación de los niños: maestros y directores –quienes implementan diversos dispositivos y programas que existen desde hace tiempo, como el de Maestros Comunitarios y el Maestro más Maestro– y padres, familias y vecinos, quienes asumen el compromiso y obligación de enviar a los niños a la escuela.

En términos estrictamente numéricos, el índice de repetición alcanzado por el CEIP en 2017 fue del 4,48%, siendo los alumnos de 1° año los que concentraron el porcentaje más alto con 11,70%, cifra que va disminuyendo en forma sistemática hasta alcanzar 6° año, que marcó un 0,82%. Para ser más precisos: 1° año marcó un 11,70%, 2° año un 5,54%, 3° año un 3,98%, 4° año un 2,50%, 5° año un 1,75% y 6° año un 0,82% de repetidores.   

Desde el punto de vista de las regiones, el departamento de Montevideo fue el que concentró el 50,58% de los repetidores, mientras que el otro 49,42% estuvo distribuido en los 18 departamentos restantes del país, en los que cabe señalar se concentra el 70% de la matrícula del CEIP.

Desde el punto de vista del contexto sociocultural, las escuelas que concentran el 20% más vulnerable de la población (quintil 1), fueron las que obtuvieron los porcentajes más altos de repetición, siendo aproximadamente del 6,92%.   

Ahora bien, retomando la cifra del nuevo mínimo histórico de repetición en todo el país, el 4,48% (promoviendo el 95,52% del total de los alumnos), vale recordar los datos que muestran esta mejora global respecto a años anteriores. En el caso de los ciclos lectivos más cercanos, 2011 a 2016, esta cifra pasó del 6,1% al 4,7% respectivamente, siendo en el 2012 del 5,6%, en 2013 del 5,4%, en 2014 del 5,2% y en 2015 del 5,0%.  

Si remontamos estos datos al año 2002, con un índice de repetición de 10,3%, eran más de 30.000 alumnos los que no promovían, cifra que ahora disminuyó notoriamente y que permitió abatir el número de alumnos repetidores gracias a una fuerte y sostenida intervención de políticas educativas bien definidas: mejora de los aprendizajes, la expansión de la educación inicial temprana y extensión del tiempo pedagógico, con Escuelas de Tiempo Extendido y Tiempo Completo.

De hecho, en este último sentido, es interesante observar cómo la extensión de la jornada pedagógica impacta en la baja de la repetición según los quintiles. Por sólo citar un ejemplo, en 2017, en el caso del quintil 1 el índice de repetición en Escuelas de Tiempo Completo fue del 5,26%, mientras que en Escuelas del Programa A.PR.EN.D.E.R. (Atención Prioritaria en Entornos con Dificultades Estructurales Relativas) fue del 7,36%.    

También cabe señalar que, junto a los programas e intervenciones específicas, existen otros dispositivos que sirven de apoyo para alcanzar mejores cifras en los índices de repetición, como por ejemplo, la Evaluación formativa en línea, que comenzó a desarrollarse en 2009 para analizar los contenidos que los alumnos no resolvían y debían enseñarse nuevamente; o bien, algo más cercano en el tiempo, como las especificaciones de logros y perfiles de egreso para alumnos de 3° y 6° año, fundamentalmente en lectura, escritura y cálculo, ambas herramientas necesarias para seguir construyendo una educación pública de calidad, integralidad, inclusión y participación.