En noviembre de 2016, el presidente de la República, Tabaré Vázquez, inauguraba el primer Curso de Formación en Educación Inclusiva para Maestros de Apoyo, instancia que no sólo enriqueció las prácticas que el Consejo de Educación Inicial y Primaria viene desarrollando en escuelas comunes de todo el país a través de profesionales vinculados a Educación Especial, sino que también marcó un hito en el marco de las políticas educativas, cuyos cuatro principios rectores son la calidad, la integralidad, la participación y la inclusión. Ahora, un año después de aquel primer impulso, llega el segundo cohorte de formación, dirigido esta vez a más de 280 maestros de Escuelas y Jardines de Infantes de la Red Mandela, con cupos además para 10 profesores de Secundaria y 20 de UTU.

PRENSA PRIMARIA

Bajo el título “Educación inclusiva, un camino a recorrer… ”, el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP), en alianza con la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), dará comienzo –a través del Instituto de Formación en Servicio (IFS)– al segundo cohorte del Curso de Formación en Educación Inclusiva, un mojón más que significativo para aquellos profesionales que, a diario, acompañan a los maestros de aula en todos los procesos de enseñanza y aprendizaje de los niños con discapacidad que asisten a las escuelas públicas comunes, en este caso, de las Escuelas y Jardines de Infantes de la Red Mandela.

El lanzamiento de esta etapa se realizará el próximo sábado 11 de noviembre en la Sala de Conferencias de la Facultad de Ciencias Sociales, contará con la presencia, en su mesa de apertura, con la subsecretaria del Ministerio de Educación y Cultura, Edith Moraes; el presidente del Consejo Directivo Central (CODICEN), Wilson Netto; la directora general del CEIP, Irupé Buzzetti; la directora de FLACSO Uruguay, Carmen Beramendi; y el especialista en Políticas Públicas de UNICEF, Gustavo De Armas, quienes a través del diálogo mostrarán que la educación inclusiva es un modelo de escuela común que no sólo incluye alumnos con diversas discapacidades, sino que es capaz de adecuar, adaptar y desarrollar estrategias, dispositivos y apoyos que posibiliten los mejores resultados en todos los alumnos incluidos, impulsando así una educación que puede responder a las necesidades y posibilidades de alumnos cuyo potencial de aprendizaje es sumamente enorme.

Sin duda, este esfuerzo interinstitucional permite nuevamente revisar y repensar las prácticas educativas, situando a los maestros en el desafío de aproximarse a la realidad, desde la perspectiva de la inclusión, con otra mirada. Ya que la educación inclusiva es un paso que todos, como sociedad, debemos dar, generando así una mayor visibilidad a las distintas acciones inclusivas que muchos actores realizan a diario, como los maestros, quienes construyen una red de escuelas públicas orientadas a una educación más justa e igualitaria.