A través de una sostenida intervención de diversos dispositivos y programas, y gracias a la colaboración permanente de los maestros, el Consejo de Educación Inicial y Primaria volvió a alcanzar un mínimo histórico en su índice de repetición en todo el país, llegando en 2016 al 4,7%. Esta cifra demuestra que, desde hace más de 10 años, el índice de repetición ha mejorado sistemáticamente, reduciéndose a más de la mitad en sus indicadores, dado que en 2002, por ejemplo, la cifra de repetidores escolares trepaba al 10,3 %.

PRENSA PRIMARIA

Alcanzar nuevamente un mínimo histórico en el índice de repetición es, sin duda, un gran paso adelante que da el país, tratándose de un logro en el que no sólo interviene el Consejo de Educación Inicial y Primaria (CEIP) sino también todos los actores vinculados a la educación de los niños: maestros y directores por un lado, mediante la implementación de dispositivos y programas que existen desde hace tiempo –como por ejemplo Maestros Comunitarios desde 2006 y Maestro más Maestro desde 2010–, y padres, familias y vecinos, por otro, quienes se comprometen cada día en su obligación de enviar a los niños a la escuela para que hagan uso de su derecho a ser educados.

En términos estrictamente numéricos, el índice de repetición alcanzado por el CEIP en 2016 fue del 4,7%, significando un total de 11.668 niños que no lograron pasar de año, siendo los alumnos de 1° año los que concentraron el porcentaje más alto con 12,16%, cifra que va disminuyendo en forma sistemática hasta alcanzar 6° año, que marcó un 0,99%. Para ser más precisos: 1° año marcó un 12,16%, 2° año un 5,95%, 3° año un 4,24%, 4° año un 2,77%, 5° año un 1,89% y 6° año un 0,99% de repetidores.

Desde el punto de vista de las regiones, el departamento de Montevideo fue el que concentró el 50% de los repetidores (5.853 alumnos), mientras que el otro 50% estuvo distribuido en los 18 departamentos restantes del país, en los que cabe señalar se concentra el 70% de la matrícula del CEIP.

Desde el punto de vista del contexto sociocultural, las escuelas que concentran el 20% más vulnerable de la población (quintil 1), fueron las que obtuvieron los porcentajes más altos de repetición, siendo aproximadamente del 7,6%. Este índice se reduce a poco más de un tercio en el quintil 5.

Pero volviendo a la cifra del 4,7% de repetición en todo el país, el nuevo mínimo histórico, vale recordar los datos que muestran esta mejora global respecto a años anteriores. En el caso de los ciclos lectivos más cercanos, 2011 a 2015, esta cifra pasó del 6,1% al 5,0% respectivamente, siendo en el 2012 del 5,6%, en 2013 del 5,4% y en 2014 del 5,2%.

Mientras en el año 2002, con un índice de repetición de 10,3%, eran más de 30.000 alumnos los que no promovían, ahora esa cifra disminuyó notoriamente, permitiendo abatir a un tercio el número de alumnos repetidores.

Como se dijo anteriormente, estos resultados responden a una fuerte y sostenida intervención de políticas educativas bien definidas: mejora de los aprendizajes, extensión del tiempo pedagógico (con Escuelas de Tiempo Extendido y Tiempo Completo) y la expansión de la educación inicial temprana. Estas políticas han generado un cambio y una transformación de todo el panorama, y más en lo que respecta a la cantidad de niños no promovidos.

Cabe señalar también que, junto a los programas e intervenciones específicas, existen otros dispositivos que sirven de apoyo para alcanzar mejores cifras en los índices de repetición, como por ejemplo, la Evaluación formativa en línea, que comenzó a desarrollarse en 2009 para analizar los contenidos que los alumnos no resolvían y debían enseñarse nuevamente; o bien, algo más cercano en el tiempo (2015), como las especificaciones de logros y perfiles de egreso para alumnos de 3° y 6° año, fundamentalmente en lectura, escritura y cálculo, ambas herramientas necesarias para seguir construyendo una educación pública de calidad, integralidad, inclusión y participación.